El maravilloso “problema” de no saber que ver

De
un tiempo a esta parte, ha surgido como las setas en otoño, varios servicios en
los que podemos disfrutar de cientos de series, películas y documentales, sin tener
que esperar a que se descarguen o se nos metan en el ordenador elementos
maliciosos. Algo que nos permite descubrir maravillas como Atelier, Reign o la
divertidísima Fairy Tail (de los
que hemos hablado en Sala Cuatro), pero en lo que también podemos encontrar un
pequeño inconveniente: no saber en qué concentrar nuestra atención.

Pero
no es el único “problema” al que tenemos que enfrentarnos todos aquellos que
preferimos las series al séptimo arte. Además de no saber que ver (y acabar con
una lista más larga que la de una familia numerosa cuando hace la compra del
mes), surgen cuestiones como: elegir el servicio más adecuado, ver aquello que
nos interesa antes de que desaparezca del catálogo (en Netflix suelen ir
eliminando cosas) y sobre todo, intentar llevarlo todo al día, para que no nos
destripen lo que estamos viendo.

¿Cómo podemos conseguir esta
proeza, sin morir en el intento?

Intercalando
series que se encuentren en emisión, con otras que hayan finalizado
recientemente o hace algún tiempo. ¿Para qué? Muy sencillo, para quitarte el
gusanillo, mientras van apareciendo los capítulos nuevos de la serie principal
que estás viendo y hacer mucho más amena la espera.
Eso
sí, no empieces a ver series como si no hubiera un mañana, porque acabarás con
un cacao mental impresionante. Más vale tener una lista escogida de calidad,
que una enorme, en la que al final no ves ni la mitad, solo por hacerte el
interesante.

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